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Mostrando entradas de marzo, 2026

Reinas Del Inframundo. Cap II

  Capitulo II  Bella Luna. Me habían contado muchas cosas sobre el príncipe:   una persona leal, amable, considerado, justo y a veces cruel, dependiendo de la persona; pero nunca me entere que fuera tan romántico y detallista. Sus ojos color amatista pura, atravesaron mi dulce corazón. Qué bello era tenerlo cerca, contemplando sus hermosos rasgos, era el mismo infierno en el cielo. No me quitaba los ojos de encima, me revisaba cada segundo a ver que diantres le llamaba la atención. « Creo que es el vestido » pensé, para calmar la curiosidad que sentía. De un momento a otro cortó el espacio que había entre nosotros, me llevó hasta la pared, con ella, una mano se apoyó en los cimientos. Miro de reojo mis labios, los cuales lo amenazaban para que los besara, una vez más. Una de las cosas más sabrosas que he probado se llama: « La voz de Jaydel ». Tan delicada su mirada, su sentido del humor y su pasión; que llego a aborrecerlo por cierta impertinencia al invadir mi e...

Reinas Del Inframundo. Capítulo I

  Capítulo I Compromiso. Estaba cansada de que mis padres me enviaran vestuarios cada cinco minutos, solo para saber cuál agradaría más al príncipe heredero de la República de Tanir. A veces sentía unas ganas de lanzarme por la ventana de la torre, pero cambiaba ese impulso por el deseo de un baño que me devolviera la calma. —Prepara mi baño, Triana —dije a mi dama personal. —Sí, mi lady. ¿Rosas o margaritas? —Margaritas, por favor. —Con su permiso. Me levanté de mi cómoda y extravagante cama. Al mirar por la ventana, contemplé lo hermoso del reino: arbustos florales, el aroma de la comida deliciosa que pronto probaría en el comedor, y la gran barrera de raíces que protegía la salida del reino. Era un misterio que aún no lograba descifrar, pese a mis intentos de buscar respuestas en las historias de las naciones. El baño terminó siendo un desastre: charcos por todas partes, fruto de mi rabieta contra la decisión de mi padre de reanudar un compromiso que me había mar...